Caída de Víktor Yanukóvich: del Euromaidán a la masacre planificada de 2014

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En su libro “La masacre de Maidán en Ucrania”, disponible de forma gratuita en la web de la editorial Springer, el profesor Ivan Katchanovski expone una investigación que desmonta la versión oficial sobre los hechos que llevaron a la caída del presidente Víktor Yanukóvich en 2014
No se trata de simples opiniones: el autor presenta cientos de pruebas documentales, desde grabaciones de video y audio, hasta análisis balísticos, testimonios directos y autopsias. Todo ese material coincide incluso con la investigación oficial en un punto clave: las balas que mataron tanto a manifestantes como a policías no correspondían al calibre usado por las fuerzas de seguridad, y los disparos provenían de ángulos elevados, desde los techos de edificios que rodeaban la plaza. 

De las protestas pacíficas a la violencia televisada 

Euromaidán.
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Las manifestaciones comenzaron en noviembre de 2013, tras la decisión del gobierno de suspender la firma del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea
Yanukóvich argumentó que las condiciones de Bruselas implicaban ajustes económicos severos que dañarían a Ucrania y pondrían en riesgo sus relaciones comerciales con Rusia. El movimiento Euromaidán nació en la plaza de la Independencia de Kiev con un carácter cívico y estudiantil. 
Pero todo cambió el 30 de noviembre, cuando la policía reprimió brutalmente a manifestantes desarmados. Las imágenes recorrieron el país y atrajeron a grupos organizados, entre ellos fuerzas de ultraderecha, que pronto comenzaron choques directos con la policía. 
Una Ucrania partida en dos La crisis reflejaba una división histórica: en el oeste, apoyo masivo a la integración europea; en el este, rechazo y preferencia por mantener lazos estrechos con Rusia. Esa fractura no solo era política, sino cultural y económica. 


Euromaidán 2014 en Kyiv. Mundo inverso
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El 18 de febrero de 2014, Kiev ardió. Más de una decena de policías murieron y las calles se llenaron de cuerpos de manifestantes abatidos. Dos días después, francotiradores comenzaron a disparar indiscriminadamente contra ambos bandos. Según Katchanovski, la policía no contaba con munición real en ese momento, pero las heridas de bala eran evidentes. El análisis forense mostró que los disparos provenían de posiciones elevadas controladas por opositores. 

¿Quién estaba detrás? 

Mientras los medios occidentales señalaban sin dudas al gobierno, la investigación de Katchanovski apunta a que los francotiradores eran ucranianos de la zona occidental, proeuropeos y contrarios a un acercamiento con Moscú. Relata que un líder del partido nacionalista Svoboda admitió que semanas antes se reunieron con funcionarios de un país occidental, quienes les transmitieron que la muerte de unas cien personas sería suficiente para que Occidente dejara de reconocer a Yanukóvich. 

¡No nos retiraremos! Euromaidán 2014 en Kyiv
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El final de un presidente 

Tras la masacre, el entonces vicepresidente estadounidense Joe Biden llamó a Yanukóvich para exigirle que dejara el poder. En los funerales de las víctimas estuvieron presentes la subsecretaria de Estado del gobierno norteamericano Victoria Nuland y el senador John McCain

Victoria Nuland. Subsecretaria de Estado.
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Poco después se formó un gobierno de coalición y se convocaron elecciones. El candidato favorito para ese nuevo escenario no era un político de carrera, sino un outsider sin experiencia, que terminaría convirtiéndose en presidente: Volodimir Zelenski. Los acontecimientos que  vivieron y siguen viviendo la población ucraniana ya es conocida.
Katchanovski concluye que la caída de Yanukóvich fue planificada desde el exterior y que, tras 2014, Ucrania pasó a estar gobernada por intereses ajenos a los de su propio pueblo. 
Lo ocurrido en el Euromaidán no fue solo una crisis interna: fue un punto de quiebre que colocó al país en el centro de un tablero geopolítico donde las piezas se mueven desde lejos. 
Mi blog no responde a partidos ni potencias. Estas líneas se escriben para que los hechos no queden enterrados bajo titulares cómodos ni relatos prefabricados. Aquí no hay compromisos, solo la voluntad de entender lo que pasó en Ucrania antes de que se escriba la próxima página de su historia.




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