¿Qué es el BRICS y por qué desafía al G7?

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El escenario geopolítico mundial está viviendo un reacomodamiento que marcará el rumbo del siglo XXI. Durante décadas, el G7, integrado por Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Japón, representó la cúspide del poder económico y político global. Era la expresión institucionalizada de las economías desarrolladas y, por tanto, la voz del orden unipolar nacido tras la Segunda Guerra Mundial y consolidado tras la Guerra Fría. Sin embargo, desde inicios del nuevo milenio, una coalición emergente conocida como BRICS comenzó a tomar fuerza, poniendo en cuestión el monopolio de influencia occidental y creando un espacio alternativo de cooperación entre potencias en desarrollo.

El BRICS surgió como concepto en 2001, cuando el economista Jim O’Neill, de Goldman Sachs, acuñó la sigla BRIC (Brasil, Rusia, India y China) para referirse a economías emergentes llamadas a desempeñar un papel fundamental en el futuro económico del mundo. En 2006, los países comenzaron a reunirse formalmente, y en 2009 realizaron su primera cumbre oficial en Ekaterimburgo, Rusia. En 2010 se incorporó Sudáfrica, ampliando la influencia del grupo hacia África. Desde entonces, el bloque no solo consolidó un espacio de diálogo político, sino que además creó instituciones propias como el Nuevo Banco de Desarrollo, con sede en Shanghái, concebido como una alternativa al Banco Mundial y al FMI.

Si se observan los números, la magnitud del BRICS resulta contundente. Actualmente el bloque representa cerca del 31 por ciento del Producto Bruto Interno mundial medido en paridad de poder adquisitivo, superando al G7 que concentra alrededor del 30 por ciento. En términos demográficos, los BRICS reúnen aproximadamente al 40 por ciento de la población mundial, mientras que el G7 apenas supera el 10 por ciento. El comercio exterior muestra la misma tendencia: China, India y Brasil se han convertido en motores de exportaciones de alimentos, energía, tecnología e industria, contrastando con economías occidentales cada vez más terciarizadas y dependientes de servicios financieros.

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En el caso de la última década, el crecimiento de los BRICS fue significativamente más acelerado que el del G7. Mientras que las economías del norte global atravesaron ciclos de estancamiento, recesión y crisis financieras, los países del bloque emergente registraron tasas de expansión superiores, en especial China e India, con crecimientos sostenidos que impulsaron el comercio y la inversión en sus regiones. Rusia, pese a las sanciones y presiones occidentales, mantuvo un rol decisivo como potencia energética y militar, mientras que Brasil y Sudáfrica aseguraron la representación de dos continentes ricos en recursos naturales estratégicos.


Banderas del G7. Pixabay


La importancia de Brasil dentro del BRICS no puede ser subestimada. Es el único país latinoamericano con asiento pleno en el bloque, lo que le otorga una plataforma privilegiada para incidir en la construcción de un orden multipolar. Brasil no solo es la mayor economía de América Latina, sino que también es un actor clave en la producción de alimentos, energía, minerales y biodiversidad. Su participación garantiza que las necesidades de nuestra región estén representadas en los debates estratégicos que el BRICS impulsa frente a organismos dominados por Occidente.

Para Argentina, la posibilidad de ingresar como miembro pleno es más que una aspiración: es una necesidad geopolítica. Nuestro país, históricamente sometido a las presiones de los organismos financieros internacionales y atrapado en ciclos de endeudamiento y dependencia, necesita diversificar sus alianzas. Formar parte del BRICS permitiría ampliar mercados para nuestras exportaciones, asegurar financiamiento en condiciones más favorables a través del Nuevo Banco de Desarrollo, e insertarnos en corredores estratégicos de infraestructura y energía que conectan Asia, África y América Latina.

Aquí entra en juego la historia reciente de la política exterior argentina. Bajo la presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007), comenzó un acercamiento decidido a los países emergentes, en particular a China, Rusia, India y Brasil. Kirchner entendió que el futuro del mundo ya no estaría exclusivamente en manos de las potencias del G7 y buscó posicionar a Argentina como parte de ese nuevo entramado. Fue durante su gobierno cuando se firmaron acuerdos estratégicos con China y se estrecharon vínculos con Brasil en el marco del Mercosur, creando un clima favorable para avanzar hacia el BRICS.

Presidentes Néstor Kirchner de Argentina y Lula da Silva de Brasil (Marzo 2004). commons.wikimedia


Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) profundizó esa orientación. Su gobierno impulsó la alianza estratégica integral con China, firmada en 2014, y fortaleció la cooperación con Rusia en energía y defensa. Cristina participó como invitada en encuentros del BRICS y en la cumbre del G20 expresó en reiteradas ocasiones la necesidad de democratizar las instituciones financieras internacionales, en sintonía con los reclamos del bloque. Bajo su mandato, Argentina comenzó a ser vista como candidata natural para una futura ampliación, en tanto país con recursos estratégicos (energía, litio, alimentos) y con un rol clave en Sudamérica.

Con Alberto Fernández (2019-2023), el acercamiento se transformó en solicitud formal. En 2022, en el marco de la cumbre del BRICS en Pekín, Argentina expresó oficialmente su interés de ingresar como miembro pleno. El presidente participó por videoconferencia en la XIV Cumbre del bloque y subrayó que el país compartía “los principios de cooperación, solidaridad y multilateralismo” que caracterizan al BRICS. Durante su gestión, se realizaron gestiones diplomáticas activas con Brasil, China e India para respaldar la candidatura argentina. Finalmente, en agosto de 2023, durante la cumbre de Johannesburgo, se anunció la invitación a Argentina para incorporarse al bloque a partir del 1 de enero de 2024, junto a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Etiopía e Irán.

Sin embargo, ese camino fue abruptamente interrumpido con la llegada al poder de Javier Milei. Apenas asumido en diciembre de 2023, Milei comunicó oficialmente que Argentina renunciaba a su incorporación al BRICS, despreciando el esfuerzo diplomático de casi dos décadas y alineando al país incondicionalmente con Estados Unidos e Israel. En lugar de aprovechar la oportunidad histórica de sumarse al bloque que concentra la mayor parte del crecimiento económico mundial, Milei prefirió reducir a Argentina al papel de satélite menor de Washington. Su decisión significó un retroceso para la política exterior independiente que habían impulsado Néstor, Cristina y Alberto, y dejó a nuestro país fuera de una instancia clave para redefinir el orden mundial.

Presidente Javier Milei visita Israel (Febrero 2024). commons.wikimedia


El contraste con el G7 es ilustrativo. Mientras el G7 se ha convertido en un club de países desarrollados en declive demográfico y con problemas de crecimiento, los BRICS son un espacio de expansión, de diversidad cultural y política, y de búsqueda de un orden más equitativo. El G7 discute sanciones, guerras y control financiero; los BRICS discuten cooperación, desarrollo y soberanía. En ese marco, Argentina debe asumir que su lugar natural está junto a los pueblos y naciones que luchan por una mayor autonomía frente al imperialismo y la injerencia extranjera.

La ampliación del BRICS en 2024 y 2025 confirma esta tendencia. En su última fase de expansión, el bloque incorporó a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Etiopía e Irán, lo que incrementó de manera exponencial su peso geopolítico y económico. Arabia Saudita e Irán aportan su rol como principales productores de petróleo, consolidando al BRICS como un actor central en la gobernanza energética global. Emiratos Árabes Unidos, además de ser un centro financiero y logístico, conecta el bloque con Asia Occidental y África del Norte. Egipto y Etiopía, por su parte, consolidan la influencia africana en un continente que será estratégico por su demografía creciente y sus recursos naturales.

Con esta expansión, los BRICS se han convertido en un bloque capaz de disputar de igual a igual con el G7. Controlan más del 40 por ciento de la producción mundial de petróleo, concentran más de la mitad de la población del planeta, y representan un mercado en expansión frente al estancamiento de las economías occidentales. Su diversidad interna, que reúne desde potencias nucleares hasta países agrícolas y energéticos, constituye tanto un desafío como una fortaleza, ya que multiplica los ejes de cooperación y reduce la posibilidad de hegemonías internas.

Para Argentina, la ampliación del BRICS abre aún más posibilidades. Nuestra economía podría insertarse en cadenas de valor estratégicas, diversificar sus socios comerciales y ganar capacidad de negociación en un mundo donde el dólar comienza a ser cuestionado como única moneda de referencia. El ingreso al bloque no solo tendría un impacto económico, sino también político, ya que significaría asumir un rol en el proceso de construcción de un mundo multipolar, donde América Latina no sea vista como patio trasero, sino como un actor con voz propia.

El siglo XXI está en disputa. El G7 intenta preservar un orden agotado basado en la supremacía financiera, mientras que los BRICS, con su crecimiento y diversidad, proyectan un horizonte alternativo. La decisión de Argentina de haber solicitado su ingreso como miembro pleno fue un acierto estratégico de los gobiernos nacionales y populares. Que Milei haya echado por la borda esa posibilidad no debe condenarnos al aislamiento: debe ser una señal de que el pueblo argentino y las fuerzas políticas soberanas tienen el deber de retomar el camino de integración con los países emergentes. Se trata de una elección histórica entre continuar subordinados a los centros de poder tradicionales o integrarnos activamente a la construcción de un orden internacional más justo, equilibrado y representativo.


Referencias:

* Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Informes sobre comercio e integración regional.

* Banco Mundial. Indicadores de desarrollo mundial.

* Fondo Monetario Internacional. Perspectivas de la economía mundial.

* Portal BRICS Sherpa Brasil. Documentos oficiales de las cumbres del BRICS.

* Agencia de Noticias Télam, sección Internacionales.

* BBC Mundo, especial sobre la ampliación de los BRICS.

* El País, “Los BRICS se amplían con nuevos miembros y desafían al G7”.

* Página/12, “Argentina había sido invitada a sumarse al BRICS, pero Milei rechazó el ingreso”.


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